Hola imbécil. Adiós.

Querido imbécil,

No sé muy bien por qué te escribo esta carta, porqué como ví en una película, es una carta que nunca voy a mandarte, y que tú nunca vas a leer. Supongo que porqué es tu cumpleaños y porqué tengo tantas cosas que decirte pero que nunca haré… Y ¡ puta, no sabes la rabia que siento de no ser yo con quién vayas a celebrarlo! Hoy me siento especialmente idiota, porqué me muero de ganas de abrazarte, de hacerte una tarta con mucho chocolate y de cantarte cumpleaños feliz, en el idioma y formato que tú quieras. Aunque sé que no sería capaz. Como no he sido capaz de acercarme a felicitarte por mi propio pié, y no por falta de ganas, sino porque sentía que cada vez que me decidía a hacerlo el corazón se me salía del pecho. No sé qué coño tienes que me vuelve tan loca y a la vez me da tanto miedo. Creo que ahora mismo nada puede darme más miedo que tú. Y el miedo no es bueno, el miedo nos paraliza y nos impide sacar lo mejor de nosotros mismos… ¿Y sabes lo único que soy capaz de hacer para que no te des cuenta? Ponerme una coraza que ni yo misma puedo romper. Es estupendo, como si produjera anti-cuerpos anti-tu, anti idiotas adorables como tú. Pero no es tu culpa, tú no tienes la culpa de ser tan jodidamente perfecto. Soy yo la que me siento pequeña a tu lado, (y no solo literalmente) no me siento lo suficientemente buena para ti. Y entonces vuelve a entrarme el miedo de que algún día puedas darte cuenta de eso…

Pero tengo que despertarme y empezar a vez ver las cosas con más claridad. La quieres a ella, y eso no va a cambiar de un día para el otro, ni siquiera sé si algún día cambiará… Pero ¿sabes? no puedo seguir siendo tú amiga y fingir que no me importa que hables de ella, o que no se me caen las bragas cuando te descubro mirandome, o que no experimento siete infartos de miocardio cuando te tengo cerca.. Porqué tengo, por una vez, que vencer al miedo de alejarme de ti y que no vengas a buscarme. Tengo que empezar a valorarme y saber que soy fuerte y que puedo seguir yo solita. Y sobretodo, tengo que darme cuenta de una puta vez, que ahora es ella quien te hace feliz. Y aunque me muero de ganas de decir que le pego veinte patadas a esa princesita, no creo que sea mejor ni peor que yo. Pero sí hay algo que tiene y que envidio con todas mis fuerzas, algo muy grande, y más le vale cuidarlo muy bien. Ese algo eres tú, y eso es algo que yo nunca voy a poder soportar.

Cuidate mucho y sé super super feliz tonto.

Besos

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